El apelativo alimento funcional hace referencia a todo un mundo de productos pertenecientes al sector alimentario cuya misión no sólo se centra en el aspecto de la nutrición sino que va más allá. Diríamos que son productos alimenticios con un valor añadido concreto y centrado en el beneficio para la salud.
La relación entre la alimentación y la salud no es un concepto nuevo, la documentación más antigua conseguida a tal efecto data de aproximadamente 1.000 años antes de Cristo, y proviene de la China, pero sin duda ninguna los pioneros en la aplicación moderna del concepto de alimento funcional son los japoneses, y más específicamente el Dr. Minoru Shirota, quizás el gran artífice de que hayamos llegado a nuestros días al nivel en el que estamos, el cual es sencillamente impresionante si lo comparado con un siglo atrás; impresionante en el aspecto técnico y en el aspecto económico.
En la actualidad el sector de la alimentación funcional mueve millones y millones de euros, además es uno de los sectores en los que más se invierte y se utilizan las metodologías científico-técnicas más avanzadas con la finalidad de obtener nuevas modalidades de productos con una finalidad en concreto, por ejemplo, bajar la tensión arterial, el colesterol, evitar la oxidación y el envejecimiento, potenciar el vigor sexual y muchas otras.
Sin duda ninguna el sector alimentario funcional se mueve y debe moverse hacia la medicina basada en la evidencia. Las creencias no son suficientes, es por ello que “boom” de los productos funcionales supone apoyarse en la evidencia científica, tanto preclínica como clínica.
No son pocos los autores que afirman que este tipo de productos deben tener un soporte científico comparable al de los medicamentos, es por ello que empresas alimentarias e industria farmacéutica cada vez trabajan más estrechamente, se trata pues de un matrimonio de conveniencia.
Esta colaboración se ha incrementado sobre todo en los últimos cinco años, en los que la industria farmacéutica se ha interesado más por participar y cubrir parte de este sector de mercado. Hay claras sinergias, ya que la alimentación y medicación son complementarias, de ahí que las oportunidades en el área de la I+D de la alimentación funcional sean elevadas y de manera transversal, es decir, ya sea desde la vertiente biotecnológica, como desde nutrición y dietética, industria farmacéutica, etc.
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