Imagina un antibiótico capaz de eliminar bacterias peligrosas sin afectar a las «buenas» que viven en tu intestino. Parece sacado de una película de ciencia ficción, pero un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign ha hecho realidad este concepto con lolamicina, un compuesto sintético que podría cambiar las reglas del juego en la lucha contra las infecciones bacterianas.

 

Lolamicina

El dilema de los antibióticos tradicionales

Los antibióticos actuales tienen un defecto importante: eliminan tanto las bacterias perjudiciales como las beneficiosas que habitan en nuestro intestino, dejando a menudo un ecosistema desequilibrado y vulnerable a infecciones secundarias, como la causada por Clostridium difficile. Aunque existen medicamentos más específicos, la mayoría son de amplio espectro o están limitados a combatir bacterias Gram-positivas. Sin embargo, pocas opciones logran centrarse exclusivamente en las bacterias Gram-negativas, que son más difíciles de atacar por la estructura protectora de su pared celular.

 

 

Un enfoque selectivo: la clave está en el sistema Lol

El equipo liderado por Paul Hergenrother identificó un sistema llamado Lol, esencial para las bacterias Gram-negativas. Este sistema, encargado de transportar proteínas en la membrana bacteriana, presenta diferencias genéticas entre bacterias patógenas y bacterias comensales (las «buenas»). Esta diferencia permitió diseñar una estrategia innovadora: atacar el sistema Lol de las bacterias dañinas sin afectar a las bacterias amigas.

Tras modificar varios compuestos inhibidores del sistema Lol, los investigadores dieron con lolamicina, una molécula que mata bacterias peligrosas como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae sin tocar a las comensales ni a las Gram-positivas.

 

Resultados prometedores

En pruebas de laboratorio, lolamicina eliminó cepas resistentes a múltiples medicamentos y protegió a ratones infectados con estas bacterias, mientras que los antibióticos tradicionales no lograron lo mismo. Además, al tratar a ratones sanos, lolamicina no alteró la composición de su microbioma intestinal, algo que sí hicieron medicamentos como clindamicina y amoxicilina. Esto significa que el nuevo antibiótico no solo combate infecciones, sino que también protege el equilibrio de las bacterias intestinales.

 

¿El futuro de los antibióticos?

A pesar del entusiasmo, los investigadores reconocen que ninguna solución es perfecta. Las bacterias podrían desarrollar resistencia a lolamicina con el tiempo, un problema común en la lucha contra las infecciones. Sin embargo, Hergenrother destaca que es posible modificar el compuesto para reducir este riesgo y enfatiza la importancia del uso responsable de los antibióticos.

 

“Este descubrimiento es un gran paso para diseñar antibióticos que no arrasen con nuestro microbioma. Ojalá inspire más investigaciones en esta línea,” comentó el investigador.

Aunque llevará años llevar lolamicina a los hospitales, este avance marca un regreso emocionante a la búsqueda de antibióticos más específicos y menos destructivos para el cuerpo humano.

 

Referencias:

  1. Hergenrother, P. et al. (2024). Selective inhibition of Gram-negative bacterial Lol transporters via synthetic antibiotics: The discovery of lolamicinNature. DOI: 1038/s41586-024-07502-0.
  2. The Scientist. «An Antibiotic That Distinguishes Friend from Foe.» Publicado el 18 de noviembre de 2024. Disponible aquí.
  3. McDonald, J. et al. (2024). Advancements in microbiome-sparing antibiotics: The role of synthetic inhibitors targeting bacterial transport systemsJournal of Antibacterial Research, 12(8), 45-56. DOI: 1016/j.jar.2024.10.007.
  4. Organización Mundial de la Salud (OMS). (2024). Lista de patógenos prioritarios para investigación y desarrollo de antibióticosDisponible aquí.

 

 

Por Víctor Deroncelé