La tuberculosis (TB) sigue siendo uno de los mayores desafíos de salud pública en el mundo. A pesar de ser una enfermedad prevenible y tratable, afecta a millones de personas y causa más de un millón de muertes al año. Uno de los principales problemas con los tratamientos actuales es que requieren tomar antibióticos diariamente durante varios meses, lo que puede ser complicado para muchos pacientes. Pero, ¿qué pasaría si la solución estuviera escondida en los ambientes más inhóspitos, como las turberas? Un equipo de científicos liderado por Neha Malhotra, del Instituto Nacional de Salud de EE.UU., ha encontrado algo sorprendente: hongos que habitan en las turberas producen sustancias capaces de matar a la bacteria que causa la tuberculosis, el Mycobacterium tuberculosis. Este descubrimiento, publicado en PLOS Biology, abre una nueva puerta para el desarrollo de tratamientos más rápidos y efectivos contra esta enfermedad.

 

¿Qué es una turbera?

Las turberas son humedales con suelos formados por materia orgánica parcialmente descompuesta, como musgos y plantas. Son lugares extremos: el ambiente es ácido, pobre en oxígeno y en nutrientes. Sin embargo, estos hábitats albergan una gran diversidad de microorganismos que compiten ferozmente por sobrevivir. Entre ellos, destacan las micobacterias, parientes cercanos de las bacterias que causan la tuberculosis, y los hongos, que han desarrollado armas químicas para competir con estas bacterias.

 

 

 

La batalla microscópica en el laboratorio

Inspirados por esta competencia natural, los investigadores recolectaron 1,500 especies de hongos de turberas en el noreste de Estados Unidos. En el laboratorio, los hicieron crecer junto al Mycobacterium tuberculosis para observar si alguno de ellos era capaz de detener el crecimiento de esta bacteria.

Los resultados fueron prometedores: cinco especies de hongos mostraron efectos tóxicos contra la bacteria. Al analizar más a fondo, el equipo identificó tres compuestos responsables de estos efectos:

  • Patulina
  • Citrinina
  • Nidulalina A

 

El rol de los tioles: el talón de Aquiles de la tuberculosis

Los compuestos identificados no matan al Mycobacterium tuberculosis directamente. En cambio, atacan un proceso esencial: el equilibrio de unas moléculas llamadas tioles.

Los tioles son compuestos químicos que ayudan a las bacterias a mantener sus funciones vitales, como la reparación de daños celulares y la defensa contra el estrés oxidativo. Al desequilibrar los niveles de tioles, los hongos esencialmente desarman a la bacteria, dejándola vulnerable.

Aunque los compuestos encontrados no son ideales para convertirse en medicamentos por sí solos, han revelado una estrategia valiosa: desarrollar tratamientos que apunten específicamente a los procesos que controlan los tioles en las bacterias.

 

De las turberas a la farmacia

El descubrimiento de estos hongos y sus compuestos es más que una curiosidad científica; es un paso hacia tratamientos más efectivos y rápidos contra la tuberculosis. Dado que el ambiente de las turberas es muy similar a las condiciones que enfrentan las bacterias en los pulmones de los pacientes con TB (poco oxígeno, pocos nutrientes y mucha competencia), los investigadores creen que este enfoque tiene un gran potencial. Además, estos hallazgos podrían extenderse a otras enfermedades causadas por micobacterias, como la lepra, y fomentar nuevas investigaciones en la biodiversidad de ambientes extremos como fuente de terapias innovadoras.

 

Referencias:

  1. Malhotra, N., et al. (2024). Environmental fungi target thiol homeostasis to compete with Mycobacterium tuberculosisPLOS Biology, 22(12): e3002852. DOI: 1371/journal.pbio.3002852.
  2. «Peat-bog fungi produce substances that kill tuberculosis-causing bacteria.» Dec. 3, 2024. ScienceDaily

 

 

Por Víctor Deroncelé